Emisión 28: El eco de un disparo

En la emisión anterior, los supervivientes se refugian tras la muralla del campamento. La noche se les echa encima pero no oculta los cuerpos mutilados de los zombis. Mientras tanto, Diana y su grupo y Rojo siguen ahí fuera. Al filo de la medianoche, un gañido asusta a los pájaros. Un gañido y tres disparos.

Supervivientes, tres disparos. Solo tres. Tres gañidos y tres disparos. Y luego silencio. Un largo e insufrible silencio.

—Ese es Rojo — dije, mientras un escalofrío recorría mi cuerpo.

Nadie me contestó. Todos permanecían atentos, franqueados detrás de la muralla. A salvo.

Aitziber oteaba el camino, desde su torreta de vigilancia, armada con su fusil de francotiradora. Observaba el camino del cementerio, pero la noche era demasiado oscura como para ver nada.

—¿Puedes ver algo, Aitziber? — grité.

—No se ve una mierda.

—¡Shhhhh!

Era Aitor, pero un Aitor desconocido. Aferrado a su arma, observaba atento el camino del cementerio. Lo miré fijamente. ¿Qué le ocurría? Por alguna razón no lo reconocía. Me parecía un Aitor distinto. ¿Pero por qué?

—¿Qué ocurre, Aitor?

—¡Shhhh! Cállate. No grites.

Entonces lo vi. Vi su mano sujetando su arma. Vi su mirada perdida. Vi su miedo. Estaba temblando. Parecía un cachorro indefenso buscando cobijo en una madriguera. Estaba casi acurrucado, junto a la muralla, haciendo como que defendiera nuestra posición, pero en ese estado sería incapaz.

—Aitor, ¿qué ha pasado? ¿Por qué tiemblas?

—Calla… podría haber más ahí fuera. Podrían oírte y atacarnos. Otra vez.

Me acerqué a él. Lo sujeté por los hombros con firmeza.

—Suéltame. ¿Qué haces?

Lo agité. Le obligué a reaccionar. Estaba en shock.

—Suéltame, gilipollas. ¿Qué haces?

Y se liberó de mis manos. Aitor era mucho más fuerte que yo. Se liberó sin esfuerzo. Me empujó con violencia y caí de espaldas. Como un basilisco, se echó sobre mí y comenzó a golpearme. Yo me defendí como pude, pero no pude evitar que un par de puñetazos acabaran en mi cara y en mis costillas, antes de que Rodrigo sujetara a Aitor por la espalda para inmovilizarlo.

—Suéltame — insistía. — Suéltame, imbécil.

Solo entonces, magullado y dolorido, tirado en el suelo, comprendí por qué Aitor había sucumbido al miedo. Las perneras de su pantalón estaban rasgadas y su piel, cubierta de sangre y sustancias viscosas innominables. ¿Le habrían mordido?

Solo ahora recordaba que Aitor defendía la entrada al campamento. Allí estaba, en la puerta de la muralla, defendiendo el perímetro, mientras nosotros, mi equipo, corríamos despavoridos, sin mirar atrás, sin apenas disparar, solo corríamos, en dirección al campamento, en dirección a nuestra salvación. Allí estaba Aitor, disparando, con la calma que lo caracterizaba, hasta ese momento. ¿Qué habría pasado? Sin lugar a dudas, las criaturas formaban un grupo numeroso. Y se habían acercado mucho a la muralla. Pero habían ido cayendo, una a una. Las habíamos liquidado antes de que se acercaran. Y entonces, ¿qué había ocurrido? ¿Por qué el pantalón de Aitor estaba arañado, rasgado, y su piel ensangrentada? ¿Era su sangre? ¿Estaba infectado?

—Aitor, ¿te han mordido? — le pregunté.

Pero no me contestó. Antes de que nos diéramos cuenta, se desmayó. Solo el abrazo opresivo de Rodrigo evitó que cayera desplomado al suelo.

—Aitor, Aitor…

—Rodrigo, rápido, a la enfermería. — ordené y me acerqué a ayudarle. Nada más tocarlo descubrí que lo que sangraba no era su pierna sino su costado derecho. Allí, justo encima de la cintura, un corte profundo lo estaba desangrando.

—No, Vladek, quédate aquí, en la muralla. Vigila que nadie se quede dormido. Podrían venir más.

No discutí. Rodrigo echó mano de dos compañeros para ayudarle con Aitor y fueron directos a la enfermería, mientras llamaban dando voces a la Doctora, para que se fuera preparando.

Mientras tanto, el perímetro del campamento seguía tranquilo. Todo lo contrario a nuestros pensamientos. ¿Seguiría vivo Rojo? ¿Estaría vivo el equipo de Diana? ¿Y Aitor? ¿Estaría infectado?

Pero no pudimos divagar por mucho tiempo. Otro disparo nos sobresaltó. Y otro. Y otro. Aquello era ya un tiroteo. Era el equipo de Diana, sin duda.

—Campamento, preparaos para cubrirlos. — ordené. —Aitziber, toca a arrebato, para que sepan que los estamos esperando.

Y las campanas sonaron. Con fuerza, con toda la fuerza que se escondía en el aparentemente frágil cuerpo de Aitziber. Y el eco de las campanas subió por el camino del cementerio hasta mezclarse con el eco de los disparos. Disparos que no paraban, que no se detenían, que se convertían en una orquesta violenta y desesperada. Solo oíamos disparos, y campanas, pero no gañidos. Aunque los intuíamos en cada disparo.

Y de repente, el silencio. Uno, dos, tres segundos. Silencio.

—¡Correeeddd!

Era Diana. Estaba lejos. Al campamento llegó su voz como un murmullo, pero para que llegara tuvo que ser un grito desgarrador. Y detrás de ese grito nos llegaron gañidos. Muchos gañidos. Decenas de gañidos, rojos, viscosos, podridos.

—¡¡Toca las campanas, Aitziber!! — insistí. — Que les sirva para orientarse.

Y Aitziber tocó a arrebato de nuevo, mientras la muralla se preparaba para una nueva defensa.

—Abrid la puerta. Todos a sus puestos. Ahorrad munición. Apuntad a la cabeza.

Respiré.

—Diana nos necesita.

Desde el Campamento Última Esperanza, informó Vladek, un superviviente.

Y en la próxima emisión…

Diana corre con su grupo al campamento, pero les sigue un grupo numeroso de zombis. ¿Llegarán antes de que los atrapen?

Aitor se desangra en la enfermería. ¿Estará infectado? ¿Sobrevivirá o se convertirá en un nuevo experimento de La Doctora?

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7 comentarios sobre “Emisión 28: El eco de un disparo

  1. Hey, me recuerdas? Lo mas probable es que no, pero en fin, yo lo suelto 😛 Bueno, tenia la web algo abandonadilla pero ya me he puesto al dia de nuevo. Entonces cada domingo emision nueva, eh?…Ok, entonces espero una hoy, pero a saber si puedo leerla hoy, igual mañana. Ale, sigue asi, que esta todo muy interesante!
    PD: Has pagado por el host de la pagina? Si es asi, dime en que web lo has hecho.
    Un saludo!

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    1. ¡Claro que te recuerdo! Ayer no pude publicar la nueva emisión. Va esta tarde. Me alegro de que sigas enganchado 🙂
      Sí, el hosting lo tengo contratado con mihosting.net.Algún problemilla sí que me ha dado, pero en general han funcionado bien y han resuelto rápidamente mis problemas.
      Un saludo!

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