Emisión 29: La carrera por la vida

En la emisión anterior… El campamento oye los disparos que probablemente sean de Rojo y después, silencio. Aitor cae desmayado, con una gran herida abierta en el costado. Diana y su grupo corren hacia el campamento después de un violento tiroteo.

—¡Corred! — el grito de Diana sonó lejano pero enérgico. Nos llegó con toda su fuerza, con todo su liderazgo, e intuimos el temor atroz que se reflejaría en los ojos de todo su grupo. Excepto en los ojos de Diana. Diana nunca tenía miedo y, si lo tenía, no lo demostraba. Su miedo nunca aparecía en su rostro. Nunca temblaba su pulso. Nunca dudaba.

—¡Corred! — Como un estribillo su grito se clavó en nuestros oídos mientras imaginábamos a Diana seguida de sus hombres bajando a toda prisa por el camino del cementerio en dirección a la muralla.

—Aitziber, haz sonar las campanas. — grité, y las campanas sonaron. Con fuerza, como si la supervivencia de todos y cada uno de ellos dependiera de esas campanas. Seguramente aquel estruendo atrajera a más criaturas hacia el perímetro del campamento, pero al mismo tiempo ayudaría al grupo a orientarse en la oscuridad de la noche.

Todas las miradas en la muralla estaban puestas en el camino del cementerio. Y todos los pensamientos, en la enfermería. Rodrigo se había llevado allí a Aitor. Estaba inconsciente. Un corte profundo en su costado amenazaba con desangrarlo. Rodrigo llamaba a La Doctora mientras corría con Aitor en sus brazos.

— Cristina, ¡a la enfermería!

Pero Cristina no parecía dar señales de vida. No estaba en la muralla, aunque no nos sorprendía. Nunca se había encargado de las tareas de defensa. Desde siempre su labor había sido la enfermería y su laboratorio. Rodrigo había sido indulgente con ella y nunca la había presionado. Era la única con conocimientos de medicina en el campamento. Dependíamos de ella. Transigimos ante sus rarezas, ante sus experimentos, con tal de que nos salvara la vida en el momento que la necesitáramos. Pero, ¿dónde estaba ahora?

El perímetro seguía oscuro, mientras tanto. Y vacío. Vacío de seres humanos, porque estaba repleto de los cadáveres de las criaturas que nos habían atacado hacía un rato.

—Aitziber, ¿ves algo?

—¡Qué va! No se ve una mierda.

—Deja de tocar las campanas, a ver si los oímos acercarse.

Las campanas callaron y entonces pudimos oírlo. Un grito prolongado, un grito que se despeñaba por el camino del cementerio, un grito que se acercaba a la muralla. Eran Diana y su grupo. Nuestros compañeros. Pero detrás de ese grito, un gañido. No… no uno solo. Un coro atronador de gañidos. ¿Cuántos serían? Diez, veinte, treinta… no… tenían que ser más. Era un gañido desgarrador que rompía ese grito desesperado. ¿Cuántos serían? Más de cincuenta, seguro. Tenía que ser un grupo de criaturas inmenso. ¿Llegaría el grupo de Diana al campamento antes de que las criaturas se abalanzaran sobre ellos?

El miedo, el horror, el espanto recorría la muralla. Las pistolas, los rifles, las escopetas que apuntaban hacia el camino temblaban. Si hubiera habido tiempo, algunos ojos incluso llorarían, pero no había tiempo para llantos. Antes de que el llanto encogiera los corazones más débiles, Aitziber gritó:

—¡Llegan!

Estaban allí. A menos de cien metros de la puerta. Y detrás, las criaturas. Muchas. Muchas. Demasiadas.

—¡Abrid la puerta! — ordené.

La puerta del campamento se abrió con una honda queja. Como si temiera lo peor.

—Apuntad a la cabeza.

Diana encabezaba el grupo, pero no dejaba de mirar a su espalda para comprobar que nadie se quedaba atrás.

—¡Resistid!

El grupo ya estaba a las puertas. Cruzando la muralla. Uno, dos, tres. Disparamos. Empezamos a disparar. A la cabeza, al cuello. No veíamos nada. Nada de nada. Nos defendíamos. Teníamos miedo. Mucho miedo. Y disparábamos tratando de acabar lo más rápido posible con la amenaza que se nos echaba encima.

—Vladek, son muchos. — logró decir Aitziber esquivando el estruendo del tiroteo.

Varias decenas de criaturas rodeaban su torreta y otras varias decenas se agolpaban a los pies de la muralla.

—Resiste, Aitziber. Acabaremos con todos ellos.

El grupo ya estaba dentro del campamento, a salvo, pero sin tiempo para descansar: los necesitábamos disparando en el perímetro. Solo faltaba Diana. Por un momento temí que se hubiera quedado atrás. Pero no, allí estaba, en la puerta del campamento, cubriéndola mientras tratábamos de cerrarla a cal y canto. Disparando sin parar. Apuntando directamente a la cabeza. Sin errar. Retrocediendo paso a paso.

—Cerrad esa puerta ya… ¡cerradla!

Y mientras la puerta se cerraba, no dejamos de disparar. Los veíamos caer. A algunos. Porque eran muchos. Demasiados.

De repente, una voz nos sacó del ensimismamiento en que nos había sumido el tiroteo: “Necesitamos sangre”. Era Rodrigo.

—Necesitamos sangre para Aitor. Ahora.

—Rodrigo, no podemos prescindir de nadie aquí en la muralla.

—Aitor está muy mal.

—Si no acabamos con ellos pronto, no sé cuánto aguantará la muralla. Son muchos.

—¡Vladek! — gritó Aitziber. — La torreta se mueve.

La torre de vigilancia estaba completamente rodeada y las criaturas empujaban con rabia los pilares que la sujetaban.

—¡Vladek! ¡La puerta no aguantará mucho!

La noche era un gañido y un tiroteo. Una noche oscura y sin esperanza.

—Rodrigo, ¿qué hacemos?

Desde el Campamento Última Esperanza, informó Vladek, un superviviente.

En la próxima emisión…

Rodrigo y Vladek se enfrentan a una difícil decisión: ¿enviar a algunos hombres a sacarse sangre para salvar a Aitor o reforzar la muralla y arriesgar la vida de Aitor?

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10 comentarios sobre “Emisión 29: La carrera por la vida

  1. Me siento como si fuera el unico que lee estos escritos, que son estupendos… Y como no me gusta ser egoista, pues lo voy a poner en Face, a ver si a alguien mas le apetece verlo.
    Ya puse “Me gusta” en Face, pero a saber si alguien lo ha visto, lo posteare de nuevo.
    Ahora respecto a la historia: En mi opinion creo que falta algo… Intentas dar una situacion de miedo, supervivencia y de emergencia, pero yo cuando leo esto me lo imagino y… La verdad, no me causa ninguna impresion, solo lo leo por lo bien que escribes, porque me gustan las historias de zombis y por curiosidad de saber como continua la historia, pero cuando acabo no tengo ese sentimiento… Como si leyera un libro, que quiero seguir al siguiente capitulo, y mas, y mas…No, solamente pienso en comentar tu emision e irme a hacer otras cosas. Si pudieras hacer todo esto tan bien como escribir, seria de lujo:

    Poner una descripcion de lo que pasa (Ej.: …y fue entonces cuando el mordisco desgarro parte del cuello, dejandolo al descubierto, y por miedo, decidimos huir…)

    Hacer que (ya que es una emision) Vladek les diga mas cosas a quienes le estan escuchando (Ej.: Y supervivientes, no se si seguis ahi, pero estoy seguro de que despues de esto, no querreis venir aqui…O quizas si, quien sabe.)

    Dar una descripcion de el lugar donde estan un pelin mas detallada. (Ej.: Entramos por el camino del cementerio (respecto a la emision 28), que por cierto, no os lo he contado, tiene dos torres de vigilancia, con unos pilares para…)

    Y si solucionas esas cosas, en mi opinion, ya estaria todo.
    Ay…Tengo cosas que hacer y yo aqui, escribiendo este comentario tan largo… Jeje, bueno, me voy a hacer algo productivo.

    Saludos!
    Desde mi casa, informó Molter, un fan de esta web.

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  2. ¡Hola! he descubierto esta bitácora a través de tu otro blog, profesor en apuros. Me he leído todas las emisiones del tirón, y he dedecir que lo haces muy bien, y me gusta muchísimo todo el trabajo que has realizado. Espero que algún día sigas con esta historia.

    Un saludo.

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    1. Hola Nima:

      Me alegro de que te haya gustado. Aunque el blog ahora mismo está parado, la historia sigue en mi cabeza y estos días he retomado el proyecto. Mi intención es terminar la historia, aunque no sé cuánto voy a tardar.

      Un saludo.

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  3. Eh! Al fin dices algo chico, estoy impaciente, reviso la web cada semana y hoy me he encontrado con esto, me alegro, nos vemos en unas semanas cuando saques otro episodio.

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  4. Hola,acabo de terminar esa emision y hace meses que no coges la radio amigo mio,si necesitas ayuda cuenta con los miembros del grupo para ideas,aun asi te esperaremos.

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    1. Hola Mike:
      Llevo meses sin actualizar el blog, aunque las ideas se me acumulan en al cabeza. Lo que me falta es tiempo. De todos modos, tengo un nuevo capítulo ya escrito y otro en proceso así que probablemente hoy haya novedades.
      Gracias por los ánimos.

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