Centros de Resistencia

«Centros de Resistencia: ciudades altamente fortificadas por el gobierno militar de emergencia establecido en los antiguos estados de España y Portugal cuando la epidemia llegó a un punto sin retorno. La reacción de los gobiernos a lo largo y ancho del mundo fue, en todo momento, lenta e indecisa. Los testimonios de los supervivientes al primer mes de epidemia muestran el desamparo vivido en medio de aquel caos. La reacción más evidente, aunque ya tardía, fueron estos centros de resistencia. Sin embargo, su construcción, fortificación y organización se caracterizó por un desorden y una falta de previsión que no hicieron más que desencadenar mayor caos.

Los centros de resistencia se distribuyeron por diferentes zonas de la península ibérica. Según se recoge en algunas fuentes, en otros países o territorios se organizaron centros de resistencia similares con las mismas consecuencias nefastas. En la península ibérica, todos los centros principales fueron cayendo uno tras otro acosados y asediados por hordas de muertos vivientes.

Los últimos centros de resistencia se localizaron al norte de la península, en las antiguas ciudades de Oviedo y Bilbao. El centro de resistencia de Oviedo fue el primero en caer provocando una emigración salvaje y desesperada en dirección al centro de resistencia de Bilbao. Sin embargo, no parece que ninguno de los supervivientes del centro de Oviedo fuera capaz de acercarse, ni siquiera a cien kilómetros, del centro de Bilbao.

El centro de resistencia de Bilbao logró resistir durante más tiempo por el simple hecho de que las autoridades organizaron de forma excelente el abastecimiento del campamento. No obstante, la afluencia masiva de supervivientes de las localidades colindantes, especialmente de San Sebastián, acabaron por saturar el centro sumiéndolo en un lento y agónico final. Asediados por decenas de miles de zombis, sin posibilidad de huida ni capacidad para reabastecerse, los supervivientes, al borde de la locura, sufrieron el peor de…»

(fragmento extraído de la Enciclopedia de los Supervivientes, tomo primero, página 545)

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